Escuela Náutica Homologada y Charter

Aprender a Navegar11 consejos para hacer las prácticas del PER

11 consejos para hacer las prácticas del PER

Elegir dónde realizar las prácticas obligatorias del PER es mucho más que seleccionar una fecha en el calendario y pagar una reserva. Para muchos futuros patrones, estas prácticas son el primer contacto real con el mar, con un barco en movimiento, con un instructor que guía cada maniobra y con una tripulación que aprende junta. La elección de la escuela determinará cuándo, cómo y con qué calidad vivirás esa experiencia. Y, sobre todo, determinará si terminas el PER con un papel… o con la sensación real de estar preparado para navegar.

En un sector donde coexisten escuelas serias y profesionales con propuestas de bajo coste basadas en cumplir el mínimo de horas y poco más, es fundamental saber diferenciar qué elementos marcan la diferencia. Esta guía busca acompañarte paso a paso en ese proceso: desde entender qué prácticas necesitas realmente, hasta identificar qué características hacen que una escuela sea de confianza, qué preguntas debes hacer y qué señales de alarma deben hacerte dudar.

1.- ¿QUÉ PRÁCTICAS NECESITAS REALMENTE?

El PER tiene sus requisitos claros, pero no siempre se explican bien.

Las prácticas obligatorias son:

  • Seguridad y Navegación (16 horas)
  • Curso de Radio (12 horas, entre teoría y simulador)

Y luego están las prácticas opcionales, que no siempre son tan “opcionales” como parecen:

  • Vela (16 horas): imprescindible si algún día quieres alquilar o gobernar un velero.
  • Navegación a Baleares (24 horas): la ampliación que te permite navegar hasta 24 metros de eslora y realizar travesías entre península y Baleares.

Una buena escuela te orientará desde el minuto uno, preguntándote tus planes:

¿Quieres alquilar barcos?

¿Quieres navegar a Baleares?

¿Quieres gobernar veleros?

Las escuelas menos profesionales intentan vender todo “en bloque”, incluso si no lo necesitas. Una escuela seria adapta la formación a tu objetivo náutico, no a su interés económico.

2.- EL VALOR REAL DE LOS GRUPOS REDUCIDOS.

Un barco con:

6 alumnos → tú navegas

8 alumnos → tú miras

10 alumnos → tú estorbas

La normativa permite más alumnos, sí. Pero la calidad real de la práctica se destruye cuando hay demasiada gente a bordo.

En Blue Spirit trabajamos máximo 6 alumnos.

Con un máximo de seis alumnos:

  • cada uno gobierna el barco varias veces,
  • las maniobras pueden repetirse con calma,
  • el instructor observa y corrige de manera individualizada,
  • el ambiente a bordo es seguro,
  • y la experiencia se vuelve personal y formativa.

Este punto, aunque parezca simple, marca la diferencia entre aprender y simplemente cumplir horas.

Pregunta clave antes de apuntarte:

“¿Cuántos alumnos máximos lleváis por barco? ¿Me lo podéis garantizar por escrito?”

Si no hay una respuesta clara → huye.

3.- EL TIEMPO REAL DE FORMACIÓN: NO TODO SE RESUELVE EN 16 HORAS

Aunque la normativa define un mínimo, la realidad del mar exige más. En las prácticas de Seguridad y Navegación se mezclan elementos tan diferentes como fondeo, aproximaciones a puerto, maniobras de control, seguridad, gobierno, orientación básica y procedimientos que, si se hacen deprisa, no se aprenden.

Las escuelas que enseñan de verdad suelen alargar ligeramente estos tiempos, sin convertir las prácticas en una carrera contrarreloj. Esto se nota especialmente en:

  • la práctica de vela, donde la comprensión del viento requiere calma,
  • y la práctica de Baleares, donde la navegación nocturna y las guardias no deben forzarse ni simularse.

Cuando una escuela promete “hacerlo todo rápido”, pregúntate quién sale ganando: tú o su calendario.

4.- LA FIGURA DEL INSTRUCTOR: MUCHO MÁS QUE UN PATRÓN

Un buen instructor marca para siempre la experiencia del alumno. No se trata solo de saber navegar, sino de saber enseñar. De saber transmitir tranquilidad, experiencia, criterio. De saber corregir sin agobiar, explicar sin tecnicismos innecesarios y crear un ambiente donde el aprendizaje sea cómodo y natural.

Las mejores escuelas tienen instructores estables, que llevan años formando alumnos. Conocen el barco, conocen la zona y entienden los ritmos del aprendizaje náutico. Las escuelas low-cost cambian de instructor cada semana, lo cual repercute directamente en la calidad de la enseñanza.

5.- EL BARCO: UNA HERRAMIENTA DE APRENDIZAJE, NO UN SIMPLE VEHÍCULO

Un barco en buen estado enseña mejor. Una maniobra bien ejecutada se siente diferente en un barco cuidado, con velas equilibradas, motor fiable y equipos revisados. En cambio, un barco descuidado no solo compromete la seguridad, sino también la calidad de las prácticas: respuestas más lentas, velas que no ajustan, motores que fallan, espacios incómodos…

Una escuela seria enseña con barcos que representan lo que el alumno alquilará más adelante. Una escuela seria te permite ver el barco, preguntar sobre su mantenimiento y conocer el tipo de embarcación donde aprenderás.

6.- PRÁCTICAS DIDÁCTICAS, NO TURÍSTICAS

Esta distinción es esencial. Una práctica bien diseñada es intensa, activa, rotativa, participativa. El alumno está siempre involucrado, toma decisiones, practica los roles, hace maniobras reales y recibe correcciones constantes.

Las prácticas turísticas, en cambio:

  • se realizan como si fueran un paseo,
  • el instructor navega y los alumnos observan,
  • las maniobras son mínimas,
  • no se trabajan roles reales,
  • y la navegación se limita a dar vueltas sin un objetivo pedagógico.

Por desgracia, este modelo es más habitual de lo que debería. Por eso es importante preguntar qué tipo de práctica ofrece cada escuela y qué metodología siguen.

7.- QUÉ DEBE INCLUIR UNA BUENA PRÁCTICA DE VELA

La vela no se aprende mirando. Se aprende sintiendo cómo reacciona el barco al viento, cómo cambian las fuerzas según el rumbo, cómo se triman las velas, cómo escora el barco y cómo cada maniobra —virar, trasluchar, ajustar, equilibrar— tiene una lógica que puede sentirse físicamente.

Una práctica bien diseñada debe incluir:

  • navegación real en todos los rumbos,
  • trimado constante de velas,
  • participación activa de todos los alumnos,
  • explicaciones sobre fuerzas, equilibrio y seguridad,
  • repetición de maniobras hasta que se entiendan.

Si una escuela reduce la práctica a izar velas y avanzar en línea recta, está ofreciendo un producto pobre y vacío.

8.- LA PRACTICA A BALEARES. EL SALTO DEFINITIVO

Aquí es donde el futuro patrón vive algo que no se aprende en un puerto ni en un día de sol: la navegación real. Las horas de guardia, el silencio de la noche, el análisis de luces, el rumbo prolongado, las entradas y salidas de turnos, la convivencia, la fatiga controlada y el aprendizaje de un barco que no se detiene.

Una buena práctica de Baleares implica:

  • guardias organizadas,
  • navegación nocturna auténtica,
  • planificación conjunta,
  • trabajo en equipo,
  • roles definidos,
  • aprendizaje continuo,
  • correcciones en tiempo real,
  • maniobras distribuidas,
  • vida a bordo en condiciones reales.

Las escuelas low-cost simplemente “dan vueltas” cerca de costa durante 24 horas. No es lo mismo. Ni se parece.

9.- PORQUÉ TIENE SENTIDO HACER UN PACK COMPLETO 

Hacer Motor + Vela + Baleares en continuidad ofrece ventajas reales:

  • la mente no pierde ritmo,
  • el alumno interioriza conceptos más rápido,
  • el aprendizaje es coherente,
  • se crea confianza en la tripulación,
  • se obtienen todas las atribuciones del PER de forma natural.

Una buena escuela no fuerza el pack, pero sí explica claramente por qué es útil según el objetivo del alumno.

10.- CÓMO IDENTIFICAR UNA ESCUELA LOW COST 

Hay señales claras:

  • precios inexplicablemente bajos,
  • barcos saturados,
  • barcos viejos y poco cuidados,
  • instructores cambiantes,
  • prácticas rápidas y superficiales,
  • falta de atención individual,
  • trato frío y poco profesional,
  • ausencia total de acompañamiento después del título.

Estas escuelas te dan un certificado, pero no te preparan para navegar. La diferencia se nota cuando estás tú al mando por primera vez.

11.- EL VALOR DEL ACOMPAÑAMIENTO POSTERIOR. 

La navegación no termina cuando obtienes el PER. De hecho, empieza ahí. Por eso es esencial que la escuela tenga una comunidad activa, un club de navegación, salidas acompañadas y continuidad formativa. Esto permite que el alumno no quede solo después de las prácticas, sino que pueda seguir aprendiendo con seguridad y confianza.

Las mejores escuelas crean un ecosistema donde el alumno pasa a formar parte de una comunidad náutica real.

CONCLUSIÓN

Elegir una escuela para hacer las prácticas del PER es mucho más que comparar precios. Es elegir cómo quieres formarte, con quién quieres aprender y qué tipo de patrón quieres llegar a ser.

Una buena escuela:

  • enseña con calma,
  • ofrece barcos cuidados,
  • trabaja con grupos reducidos,
  • tiene instructores estables,
  • estructura las prácticas de forma pedagógica,
  • y apuesta por la seguridad y la experiencia real.

Una mala escuela te da un papel.

Una buena escuela te da un futuro como navegante.